Mision de paz en America

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Missione di pace in Sudamerica

La Asociación MotoforPeace está preparando una nueva misión
motociclística: meta el Sur América y tiene como salida prevista el otoño
2007.

El nuevo proyecto se llama “Panamerica” y recorrerá las huellas de
aquellos precursores de la exploración planetaria que por primeros pasaron
las fronteras de lo desconocido y se incitaron más allá del aislamiento
nacionalista, para descolgarse dentro de la gran aventura del
descubrimiento de nuevos mundos.

Después del continente europeo, Capo Norte – Jubileo 2000; Kosovo –
Pascua 2001, aquel asiático (“Roma-Pekín) – 2002; Sabra y Chatila – 2006
y aquel africano (“Un Puente para el África) – 2004, la asociación ha
elegido de manifestar la misma solidaridad y el propio sostén a la América
del Sur.

La expedición tendrá como protagonistas agentes de las policías de
muchos países europeos que, animados por un común espíritu
humanitario, recorrerán buena parte de la famoso Carretera Panamericana,
partiendo desde la República Bolivariana de Venezuela hasta llegar en
Patagonia, con el objetivo de realizar un proyecto humanitario a favor de
niños de un país de la América Central: se tratará en todo caso de un señal
tangible y concreto hacia un país necesitado de ayuda, amistad y apoyo.

El proyecto actual de programa preve un itinerario a desarrollarse desde
Caracas a Buenos Aires, por las regiones de Venezuela, Colombia,
Ecuador, Perú, Chile, Bolivia y Argentina. Será no sólo un largo viaje por
un continente tan variegado del punto de vista geográfico, con hielos
polares y extensas tierras del fuego, pero también del punto de vista
cultural, con un amalgama de civilización, de tradiciones y de modelos de
vida ancestral.

Nuestra comitiva atravesará el Sur América llevando un vigoroso mensaje
de paz, bien conscientes de deber evitar algunos recorridos, no sólo por
cuestiones geográficas, sino también por serios motivos de seguridad.
Llanos, valles, selvas del centro y Sur América donde se puede ir
preocupándose juntamente de defenderse de las picaduras de insectos, son
zonas off limits.

En este contexto, no muy diferente del resto del mundo, queremos
divulgar nuestro pequeño gesto de solidaridad como mensaje de paz y
hermandad, en la esperanza que también una simple acción, por un
positivo mecanismo de reacción en cadena, pueda contribuir – de manera
si no determinante al menos en parte – a distender la atmósfera de crisis
global que caracteriza nuestro tiempo.
Somos bien conscientes de las complejas dificultades que minan el largo
camino de pacificación y tolerancia, pero nuestro optimismo nos lleva a
esperar que después de siglos de crisis, depresiones, promesas inciertas y
ajustes poco sólidos, se pueda asistir por fin al principio de un estable
capítulo de reanudación hacia un amplio proceso de paz y un progreso
evolutivo de integración del mundo.

Nuestro viaje quiere traducirse justo en un pequeño paso en este proceso
de integración, de comprensión, de solidaridad como una mano extendida
que aprieta la mano de otro pueblo necesitado de ayuda, y que decide
socorrerlo en su solicitud de acercamiento, de diálogo, de tolerancia hacia
las diversidades culturales, de serenidad y de respeto.
Y cuando esta mano la desdoblan no las Policía de un estado, sino
de un continente amigo, entonces el mensaje se vuelve más fuerte, más
incisivo, más importante, y nuestra tripulación se empeñará en reforzarlo
en todos los encuentros organizados con los representantes de las policía
locales.